Nuestra Comunidad Parroquial
Somos más que una parroquia; somos una familia unida por la fe y el amor a Cristo. En la Parroquia María Madre de Dios, cada persona encuentra un hogar espiritual donde crecer, compartir y servir. Te abrimos nuestras puertas para caminar juntos en la esperanza, celebrando la vida y construyendo un ambiente de paz y acogida para todos.
Horarios de Atención u Eucaristías
Sacramentos
Los sacramentos son signos visibles y eficaces de la gracia de Dios, instituidos por Jesucristo y confiados a la Iglesia Católica. A través de ellos, el Espíritu Santo actúa en nosotros para darnos la vida divina, perdonar nuestros pecados y fortalecer nuestra fe. Son hitos sagrados que nos acompañan en todas las etapas y momentos más importantes de nuestra vida terrenal, uniéndonos más profundamente a Dios y a nuestra comunidad parroquial.
Celebra tu Matrimonio con Nosotros
El sacramento del Matrimonio es una alianza sagrada y un pacto de amor eterno entre un hombre y una mujer, bendecido directamente por Dios. Este vínculo indisoluble refleja el amor fiel e inquebrantable de Cristo por su Iglesia. A través de este sacramento, los esposos reciben una gracia especial para amarse, respetarse, formar una familia cristiana y ayudarse mutuamente en el camino diario hacia la santidad.
Bautizos: El inicio de tu vida en Cristo.
El Bautismo es el sacramento que marca el inicio de la vida cristiana. Mediante el agua y la invocación del Espíritu Santo, la persona es purificada del pecado original, renace como hijo o hija amada de Dios y es incorporada oficialmente a la familia de la Iglesia Católica. Es el primer paso en el camino de la fe, la base de toda la vida espiritual y la puerta que nos permite recibir los demás sacramentos.
Confirmación: Fortalecidos por el Espíritu Santo.
La Confirmación es el sacramento que perfecciona y fortalece la gracia recibida en el Bautismo. A través de la unción con el santo crisma y la imposición de manos del obispo o sacerdote, el creyente recibe la plenitud del Espíritu Santo y sus siete dones. Este sacramento nos sella espiritualmente y nos impulsa a asumir una fe madura, convirtiéndonos en testigos valientes del amor de Cristo y en miembros activos y comprometidos con nuestra Iglesia.








